Mayo 14, 2008
Dicen que un momento crucial en toda relación es cuando una ve a su pareja cuidar a un niño.
Aparentemente, este momento definiría el potencial de padre de nuestro hombre, cosa que movilizaría nuestros más básicos instintos de supervivencia y despertaria nuestra necesidad de preservar la especie. Y un potencial padre es mucho más atractivo que un tipo del que nos tendremos que hacer cargo. O algo así.
Tengo un amigo recién separado, por ejemplo, que siempre me cuenta que cuando sale con el nene y el cochecito a pasear por el barrio levanta mucho más que solo en un bar un sábado a la noche, así que debe haber algo de cierto en todo esto.
>> El Papito
Ayer estaba leyendo una revista femenina en un café cuando entró un pibe de treintaypico con una nenita rubia, llena de rulos, vestida con una pollerita rosa y cargando la mochila de Bob Esponja.
El joven padre sentó a la nena en la mesa y sacó de la mochila de Bob Esponja un montón de libritos de esos con dibujos en blanco y negro para pintar, y una bolsa de crayones, fibras, lápices y todo tipo de útiles escolares.
Pidió un licuado para ella, un café para él, y juntos se pusieron a pintar, divertidísimos.
La verdad es que a mí no se me movió un pelo, pero las cuatro minas de la mesa de atrás se volvieron locas y empezaron a cuchichear enseguida.
Mina 1
¡Miralo, por favor! ¡Me lo como!
Mina 2
¡Mirá lo que es la nena! ¡Me muero!
Mina 3
Él es un amorrrr ¡Estpan pintando juntos!. ¡Yo quiero uno así!
Mina 1
Ay chicas, todas tendríamos que tener uno así…
Mina 3
¡Es que ya no hay hombres! ¡A los que había ya se los agarraron las otras!
Mina 1
Por ahí es separado…
Mina 2
Si es separado lo quiero para míiii
Mina 3
Seguro la mujer era una loca, para dejar ir un tipo así ¡la nena lo adora!
Mina 4
¡Papitoooooo!
“¿Qué es todo este susanismo?” me pregunté desconcertada, y recordé la teoría de la preservación de la especie.
¿Es que todas tenemos un instinto maternal, no importa cuán oculto, que siempre está latente? ¿Me voy a poner así cuando cumpla las tres décadas? ¿Y cómo rankea mi concubino en este tema de la partenidad? ¿Él es el padre del hijo que aún no quiero tener?
>> Mi “papito”
- Dato 1
Al chango le encantan los chicos. Será porque le cambió los pañales a sus hermanas y ya la tiene clara, o quizás tiene que ver con que ya pasó hace tiempo los treinta y su reloj biológico -ellos también tienen- está haciendo tic-tac vertiginosamente; pero lo cierto es que los niños también lo aman.
Sus compañeras de trabajo dicen que él sería un padre maravilloso porque es logra que dejen de llorar los bebés de todas y los hace dormir como angelitos.
Sin embargo, conociéndolo como lo conocen también ustedes, me lo imagino igual de nene que la criatura en sí.
La escena se desarrolla en mi mente como una película de Hallmark:
Son las diez y media de la noche, y el pequeño Ulises llega de jugar embarradísimo. Yo estoy asustada y quiero cagarlo a pedos, ponerle límites porque un hijo tiene que poder jugar y divertirse, pero no hasta cualquier hora y menos sin avisar dónde está.
El chango, que ni se percató de la ausencia del frutito de nuestro amor, escucha mis gritos (”¡Que sea la última vez que volvés tan tarde sin avisar, enano! ¡Me preocupé mucho!“), y lo llama: “¡Uli, vení, vení que papá sacó un tema con la guitarra!“.
El nene iría a los saltos, derecho a nuestra cama, y apoyaría las zapatillas embarradas en el acolchado celeste, fascinado por tener un papá tan divertido. Yo me haría mala sangre, y sería siempre la mala de la película.
- Dato 2
Ahora, lo llamativo es que hace un par de semanas él viene desarrollando un hobbie, que es retar mocosos ajenos por la calle.
El otro día, en el cine, dos retoños jugaban a bajar corriendo por la escalera mecánica que subía. El chango, indignadísimo, se acercó y le dijo a uno: “Papi, no es para jugar esto eh, es peligroso“.
Y el domingo pasado un purretito de esos tipo terremoto nos llevó puestos en la cuadra de casa, y él lo tomó suavemente del brazo y lo retó con seriedad: “¡Eeeh, campión, te tenés que fijar por dónde vas, te podés lastimar!“.
Los nenes siempre lo miran como si fuera un maniático que les va a quitar el ipod o algo así, le contestan “sísí, buenobueno” y salen corriendo en busca de algún otro adulto.
Analizando esta actitud veo que Él tiene sentido común y no va a dejar a nuestro bebito electrocutarse con un enchufe ni nada por el estilo.
- Conclusión
Por un lado conozco su costado infantil, pero por el otro veo potencial en la identificación de situaciones peligrosas para un niño.
Finalmente, con esta información no puedo determinar si este hombre puede ser el padre del hijo que no está en mis planes, pero tengo miedo que las otras mujeres sí y digan cosas babosas sobre él y se lo quieran levantar.
Por suerte no tiene hijos de concubinatos anteriores y no los puede usar para hacerse el divino, je.