Ok, es cierto que mi concubino ronca y gusta de Cristina Kirchner. Pero aún así, es el mejor de todos los hombres de mi vida.

Por ejemplo, es muchísimo mejor que S.R.

S.R. fue mi primer novio, y me gustaba porque hablaba bien inglés y se hacía los claritos. Sí, cuando somos chicas nos gustan muchachos por las razones más estúpidas.

1-
El sueño de S.R. era irse a vivir a Miami con su hermano, que ya estaba allá vendiendo cds vírgenes y otros insumos de computación, y hablaba de la gran vida que tendría en el exterior (Miami) mientras se comía un pancho con mayonesa en el recreo de las 9:15.

A mí se me caían las medias.

2-
El rasgo distintivo de S.R. era que mentía compulsivamente. Un día me acuerdo que me dijo que había escrito una canción y me mostró el siguiente verso garabateado en un papel de fiambrería:

“And I miss you, yeah, like the deserts miss the rain”.

Elena
Ehm… ¿Esa no es la cortina de los desfiles de Giordano?
S.R. (ofendido)
No, no, no tiene nada que ver, este tema lo escribí yo.
Elena
Sin embargo me parece que es la canción que pasan en la publicidad del desfile de Giordano…
S.R. (ofendidísimo)
¿Me estás llamando mentiroso? Si no confiás en mí no podemos ser novios.

3-
Ahora todas tienen fotolog, pero por esos años yo llevaba un diario escrito en segunda persona, íntegramente dirigido a él, en el que contaba hasta el último detalle de nuestras conversaciones, a saber:

“13 de agosto de 1997: Hoy nos cruzamos en el recreo y vos tenías puesta una bufanda azul que te quedaba re linda, porque sos re lindo y hermoso. Me dijiste “Hola, che. ¿Todo bien?” y no me gustó que me dijeras “che” en vez de Elena, porque antes me decías Elena, y “che” significa que no tenemos confianza. Además lo dijiste en un tono distante y me pareció que no querías que te saludara porque estabas con tus amigos. Aunque creo que me guiñaste el ojo, y eso significa complicidad, aunque no estoy segura. Me encanta que uses el jean roto, pero no me gusta que seas tan amigo de Paula”.

Paula era el gran amor de S.R. y mi mayor pesadilla: era rubia, iba a natación y tenía el mejor promedio del colegio. Al principio éramos amigas, pero después nos distanciamos porque yo la odiaba y no soportara que S.R. muriera de amor por ella.

4-
El desenlace de mi tórrido romance con S.R. es por demás predecible. Después de haberme manoseado a gusto y piacere decidió pastar en los campos de la atorranta Paula, dejándome sola y adolescente.

Ese verano se fue a vivir a Miami y no supe nada de él por mucho tiempo.

5-
Hace unos años lo ví. Estaba de paso en Buenos Aires, y tenía puesto un saco azul marino con unos enormes botones dorados. Me pidió disculpas por “lo que me había hecho cuando éramos pendejos”, pero yo le quité importancia diciendo que ni me acordaba.

Seguía vendiendo cds con el hermano y dijo que a él no le interesaba el medio ambiente porque “tenía la suficiente plata como para no tener que preocuparse por el tema”.

Me tiró onda y yo me dí el gusto de decirle que no.

6-
Conclusión:
Roncador le gana a capitalista mentiroso enemigo del planeta.

Chango: 1
Los otros: 0