Mayo 7, 2008
El otro día escuché una conversación telefónica entre uno de mis amigos y su concubina. No sé qué le estaba contando ella, pero por toda respuesta obtuvo una combinación de “¿Y?”, “¿Entonces?” y “¿Para qué me contás esto?” que me llamó mucho la atención.
Cuando le consulté, él me explicó que otra vez su novia le estaba taladrando la cabeza con no-noticias.
¿Qué son las no-noticias? ¿Por qué irritan? ¿Es que los hombres no saben escuchar o somos nosotras las aburridas? ¿Cómo las identificamos? Ahondemos en el tema.
>> Puro Bla Bla
Las no-noticias, definía mi amigo, son comentarios de escasa relevancia y nulo interés que las mujeres parloteamos incesantemente cual loritos fuera de control y que en el 90% de los casos fastidian a los hombres hasta el límite de lo soportable.
A simple vista notamos dos problemas:
En primer lugar, como normalmente estamos convencidas de que nuestro relato es apasionante, nos ofendemos cuando nuestro interlocutor no formula respuesta alguna y es muy usual que se desencadenen algunas discusiones del estilo “vos nunca me escuchás cuando te hablo” o “en esta relación yo estoy pintada, estoy cansada de que me ignores“. Esto confunde y desconcierta a nuestro sujeto, que hasta ese momento estaba sentado mirando el catálogo de Sony tranquilamente.
Por otra parte ¿por qué nunca se quejan? ¿No creen poder tener conversaciones profundas y llenas de significado con nosotras? ¿No vale la pena intentarlo?
Aparentemente, estimadas, ocurre que al final del día nuestra voz tiene el mismo impacto en nuestro muchacho que el zumbido de la heladera o el ruido del lavarropas centrifugando: lo oyen, pero no tienen idea de qué es.
>> Algunos ejemplos de no-noticias
Para solucionar este dilema que, según descubro, aqueja a la mayoría de las parejas, es necesario que identifiquemos qué tipo de narración constituye una no-noticia. Veamos algunos ejemplos:
1- “¡Estoy tan cansada! Hoy quería comprar harina integral para hacer un pan multicereal y fui al chino pero no había, y después iba a ir a coto pero estaba tan lleno de gente que al final no fui y encima caminé como veinte cuadras. Iba a comprar uno en la dietética pero cuando llegué ya estaba cerrado”.
Esto es una no-noticia porque no importa en lo más mínimo que hayamos querido comprar la harina. Ellos no tienen el pan sobre la mesa, ni tampoco un tarro con dulce casero para el caso, así que el periplo supermercadil les resulta completamente irrelevante.
2- “Me quiero comprar unas botas, pero no sé… ¿de caña alta me conviene? Porque yo no uso pollera. ¿Vos pensás que yo podría usar pollera? Maru tiene una buenísima pero es violeta, tendría que ir con unas botas negras o violetas. ¿Qué hago, me compro unas botas violetas? Ah, no sabés, hoy mi vieja tenía puesto un sweater pre-cio-so, tejido grueso con todalaonda re ochentoso…¡Con unos botones cuadrados divinos grises! ¿Y botas grises? ¿Te gustan las botas grises?”
Aquí no sólo estamos ante la presencia de una no-noticia, sino que caemos en el terrible error de pretender una respuesta por parte de nuestro hombre acerca de un tema tabú como lo es la moda. Ellos a duras penas saben la diferencia entre un pantalón de vestir y un jogging así que es inútil pedirles que identifiquen colores como el “petróleo” o el “uva”, o que reconozcan telas como el terciopelo o la pana. Lo único que conseguimos es marearlos.
En este caso es mejor ir con dos opciones muy simples, e indicarles cuál queremos que elijan, a saber: “¿Me compro botas grises o violetas? Las grises van con todo”.
3- “….Entonces José Luis se puso medio mal y dijo que esto no podía seguir así, que todos teníamos que ponernos a laburar por igual, y entonces Pipi se largó a llorar, porque ella esta semana no cumplió las horas y ahora piensa que la van a rajar, ah, porque aparte ahora José Luis está encantado con Andrea, la asistente que empezó hace cinco días y ya se cree la más diosa indispensable, es una atorranta, se viene a la oficina con unas polleritas que no sabés lo que son, todos los tipos la miran y Pipi se quema la cabeza de celos porque… ah, vos sabés que entre ella y José Luis pasó algo hace un tiempo ¿no? ¿Te acordás que te conté?”
Un hombre promedio no sabe quién es Pipi, no se acuerda si José Luis es tu jefe o el encargado del edificio, no puede precisar de qué trabajás ni dónde queda tu oficina, ni se acuerda de nada que le hayas contado en otras ocasiones. Sí puede saber que hay una que tiene buenas gomas y otra que parece que hizo un trío con dos de ahí, pero esa es toda la información que es capaz de retener. Y está perfecto.
Así como todos odiamos que nos cuenten sobre programas de televisión que no vemos, a nadie le importan las historias de gente que no conoce ni vio jamás. Los chismes de trabajo sólo se comentan con gente del trabajo. Con él hablá de Prison Break.
>> El agravante
Me corresponde hacer un gran mea culpa y aceptar que casi todo lo que le cuento a mi concubino cuando llega a casa a la noche entra en la categoría no-noticia.
Sin embargo, si bien me encanta compartir con él miles de narraciones soporíferas y sé que debo agradecer que él las escuche con dignidad, quiero también un poco de crédito.
El chango se crió con su madre, tres hermanas y veinticinco tías así que es un especialista en no-noticias. No en padecerlas, sino en contarlas él mismo, con una vuelta de tuerca típica de su estilo chillón.
Mientras nosotras simplemente enumeramos los hechos porque creemos que son intrigantes per se, él los agranda, los magnifica hasta hacerme creer que esa es la historia más fascinante jamás contada.
Sin ir más lejos, anoche llegó excitadísimo del trabajo y se despachó con esta anécdota:
“¡No te imaginás lo que pasó hoy! ¡Fue LO MÁS! Resulta que estábamos todos tomando café ¿no? y viene Sofía y nos dice ‘Ustedes siempre tomando café, parecen empleados públicos’ y todos se quedaron callados. Y ahi yo agarré y como nadie sabía qué decir dije… escuchá lo que dije, no lo vas a poder creer, dije… estaban todos escuchando porque estaban todos descolocados, porque Sofía trajo ella misma la cafetera el viernes pasado… dije… ’si fuéramos empleados públicos tomaríamos mate, pero como acá nunca hay yerba….’ ¡Y todos se morían de risa MAL!”
>> Justificación y compromiso
La verdad es que si nos limitáramos a decir cosas de interés -para ellos- estaríamos calladas el 80% del día, y yo no puedo estar callada, eso está fuera de toda discusión.
Además, por más intelectual y subyugante que sea una mujer, ninguna escapa al amor por la ropa, los chismes y la expresión oral desmedida.
Sí reconozco, sin embargo, lo mucho que irritan las no-noticias, así que estoy dispuesta a disminuir al mínimo su uso.
Por otra parte, no exijo respuestas ensayísticas. Ni siquiera demasiado coherentes. Con que el chango asienta con la cabeza me alcanza, y me parece un intercambio justo, si consideramos que yo debo prestarle atencion a las peroratas de una hora y media que sostiene con sus amigotes sobre si Riquelme distribuye el juego o es un muerto.
Así que mujeres, si bien no hemos de permitir que nos coarten nuestro derecho a hablar de más y sobre cualquier cosa, debemos tener en cuenta que una feliz convivencia tiene mucho que ver con una relación conversación-silencio eficiente y balanceada.
Las invito.
Las desafío.
Mayo 7, 2008 at 1:42 pm
Buenisimo post. Muy cierto tambien.
Reconozco que yo, hombre, muchas veces tambien peco de contar estas no-noticias. Parece que uno hace catarsis con ellas pero, definitivamente, al otro no le importan absolutamente en nada. Sea hombre o mujer. Pero si uno tiene que escuchar estas no-noticias por parte de su media naranja ESTANDO-CANSADO, se hace doblemente dificil. Y uno tampoco puede decir “¿te podes callar?” sino quiere que el Mayo del 68 ocurra en su sala de estar. La paciencia es lo unico que nos puede salvar.
Mayo 7, 2008 at 1:51 pm
Buenisimo… justo estaba pensando en decirte que yo me callo bastaaaaaaante… pero termine de leer antes de escribir (No siempre lo hago), y ya lo pusiste vos… En fin mi chango siempre viene con esos cuentos fantasticos de la oficina!! Y yo le pregunto… Y? Como termina? “Así nomas” me dice… Una no-noticia total!!
Mayo 7, 2008 at 2:44 pm
y asi me paso toda mi vida en pareja escuchando y tratando de recordar nombres de compañeros de trabajos ajenos.
ella tenia un jefe nuevo. era el rey de sus no-noticias.
yo tenia que escucharla despotricar contra mateo, que era medio inseguro y tomaba ansiolíticos a lo loco. por su aspecto de psicólogo marxista, por que se pasaba 14 horas en el trabajo y tenia cara de agotado y que se enojaba cuando lo cagaban a pedos los mega jefes.
un buen dia deje de asentir con la cabeza, como los perritos de los taxis, y le comente que, la verdad, a mi mateo me caia bien.
ella, transfigurada me pidió que siga sin decir nunca nada, que si pensaba eso era mejor no enterarse de lo que pensaba.
la verdad, meteo no me caía tan bien como para pelearme. Y todas mis no-noticias tienen siempre unos remates buenisimos!
Mayo 7, 2008 at 3:09 pm
Ja jaja! Genia! Me reí a carcajadas.
Y ahora una no-noticia: no se si por ahí anda alguna fana de Cortázar que haya leído Rayuela, no les hizo acordar a Gekrepten?
Sobre todo cuando cuenta de su visita al dentista y a la modista para retirar una pollera que no estaba terminada y Horacio le contesta “Todo eso te pasó? Qué interesante!”
Alguien? Nadie?
Saludos!
Mayo 7, 2008 at 4:23 pm
Elen, en nombre de muchos de tus silenciosos lectores, agradezco el mea culpa.
Basta de “hoy iba a ir a depilarme, pero al final no fui”. Si algo no pasó, a no ser que haya sido por que el centro de depilación estaba tomado por alienígenas rebeldes (lo cual si seria noticia), no importa, no interesa, no es relevante.
Y corrijo algo. Una pregunta del estilo “las botas grises o violetas?” no es exactamente una no noticia, es en si una pregunta, ahora, que no nos interese o no terminemos de comprender la trascendentalidad (existe esta palabra?) de la cuestión, es otro tema. Nosotros tenemos 1 solo par de zapatillas y nos evitamos esas falsas dicotomías.
Pero bueno, peor es estar solo… no?
No?
Mayo 8, 2008 at 7:56 am
es cierto lo que decis.
pero… a veces pienso que si no contaramos no-noticias nuestros dialogos serian escasos.
yo prefiero seguir contando no-noticias… y seguir estando atenta y receptiva a sus no-noticias!
saludos!
Mayo 8, 2008 at 11:16 am
estoy de acuerdo y también asumo un poco de culpa, pero como decias lo de riquelme, si yo aprendí a distinguir un auto cuando está bajito, a adecir “rojo alfa” o “se fue a la mierda con el volúmen” (y no es el pelo, sino un paragolpe), que se banque las reflexiones sobre el tipo de taco que se usará esta temporada!
Mayo 8, 2008 at 11:27 am
Elen! el domingo justamente estuvimos discutiendo por mi tendencia a propalar no-noticias sin parar.
Tu post es una advertencia divina, voy a tratar de controlarme.
Gracias querida
Mayo 8, 2008 at 11:30 am
Cuanta verdad! Por suerte nunca me tocaron las novias con no-noticias, pero mi madre y mi hermana son profesionales en esta categoría. Y como si fuera poco, son reinas del drama, no solo que cuentan no-noticias todo el tiempo, si no que piensan que siempre les pasa lo peor.
Por suerte a ellas puedo mirarlas y pedirles amablemente que dejen de romperme las bolas con sus pelotudeces
Mayo 8, 2008 at 12:49 pm
Pero lo peor del caso es que el oido como parte del cuerpo es un dispositivo (vos lo sabes mejor que yo) y por ende oye siempre aunque inconciente, asi que todo entra y queda dando vueltas.
Mayo 8, 2008 at 2:59 pm
Felicitaciones por aparecer en la revista Elle!
Mayo 8, 2008 at 4:38 pm
Gran verdad Elen…
Igualmente no hay que irse al extremo, no hay que eliminarlas por completo sino reducir las dosis a un nivel dentro de lo tolerable.
Es más, si uno cuenta relativamente poco la gente que se interesa por uno empieza a preguntar y te dan cabida para des rienda suelta a tus no-noticias. Es bueno para darse cuenta a quien le importas y a quien le chupa un huevo saber de tu vida.
Mayo 8, 2008 at 4:42 pm
By the way… está excelente el blog, hace rato que no comentaba nada pero lo sigo leyendo religiosamente. =)
Mayo 8, 2008 at 5:00 pm
Elen! acaban de llegar todas las revistas al trabajo (si, soy una afortunada, me llegan todas las revistas, incluyendo la Playboy) y saliste en la Elle!
el Chango llegó a la Elle
Mayo 8, 2008 at 6:07 pm
Elen que genial! tengo que aprender!
besos chitrulos
Mayo 9, 2008 at 10:02 am
luego de leer tu genial post, mi pregunta es
para estar calladas… ¿no es lo mismo estar sola?
para que alguien me asienta, no conteste o le moleste mi conversación, me quedo con una mascota y ya.
Mayo 9, 2008 at 10:03 am
Muy bueno!! jaja me encantó cómo escribiste la noticia que te contó él! jajajajaja
Mayo 9, 2008 at 10:03 am
PD: tmb me usta ahora el sistema de dibujitos para los comentarios
Mayo 9, 2008 at 10:04 am
Gusta*
Mayo 9, 2008 at 10:39 am
Jaime y Lea… remember them?
los muertos adentro del placard sera lo que mas queremos ocultar pero lo mas profundo de nuestra personalidad… la ñoñez es lo mas!!!
besitos!
Mayo 9, 2008 at 11:21 am
Marie! Acabo de comprar la Elle!! Ayyyy nos recomiendan junto con ciega a citas y el inevitable quiero un novio!!!!
Nini: Aguante la ñoñez!!! Juro que ya no tengo acne! (bueno, HOY si pero es por la epoca del mes)
Sravaka: La paciencia es a veces lo único que salva una relación. Te lo digo yo, que tengo un roncador en casa. Y ni hablar de él, que me aguanta los ataques de llanto porque “soy fea y fracasada”, pobre hombre!
Caro: Por lo menos tu concubino es honesto con el final de la anécdota!
Mambo: Me cae bien Mateo! Pero si el chango dice algo bueno de mi ex jefa (cosa imposible igual), lo mato a piñas.
Ambi: No me deschaves, tengo Rayuela en la biblioteca hace un año y siempre digo que “esta semana lo empiezo”. Esta semana lo empiezo!
Amigo del post: Siempre es peor estar solo. No lo olvides. (!)
Celeste y Gabriela: Si no cuento no-noticias estaría callada el 90% del día, lo admito yo también… y a veces confieso que le cuento cosas sólo para ver cuánto tarda en asentirme con la cabeza… lo vuelvo loco y me encanta!
Smallest: Yo hoy aprendí que San Lorenzo lo tiene de hijo a Boca porque le ganó más partidos, y que Boca lo tiene de hijo a river por la misma razón, y que Buonanotte es bajito y D’Alessandro jugaba en river antes.
Mariano y Fran: Mi hermano directamente se abstraía al punto de no darse cuenta de que había gente hablando alrededor suyo. Eso sí, después sabía cosas que nadie se acordaba haberle contado.
Eushin: Me ha contado peores
Chitrula, besos a vos, no aprendas nada de mí que soy el peor ejemplo!
Ian: muchas gracias
Mayo 9, 2008 at 4:25 pm
mi cura para este mal (aunque hoy no haya chango con quien aplicarlo) es justamente elena.
con elena vale hasta un intercambio de ocho mails diarios con no-noticias. algunas fundamentales, que enviamos bajo la categoría de “cosas que sólo te cuento a vos”.
incluye confesiones tales como si yo comí choclo, ella bajó 200 gramos o qué tenemos puesto (accesorios incluidos)
Mayo 9, 2008 at 4:38 pm
¡¡¡sos una geniaaa!!!! leo el blog hace un tiempo, pero este post en particular toco las fibras más intimas de mi corazon…
Simplemente genial
Mayo 10, 2008 at 2:42 am
Yo soy un hombre promedio.
Mayo 10, 2008 at 3:44 pm
Qué buen post! Ahora me siento un poco mejor (y más acompañada por la comunidad femenina)porque siempre pensé que mi afición por la no-noticias era parte de mi herencia materna…Saludos.
Mayo 11, 2008 at 6:19 pm
Vos lo tomás tan bien porque sabés que Jeju siempre escucha tus no-noticias y puede repetirlas de memoria.
Te quiero, me encanta esto.
Mayo 12, 2008 at 11:01 pm
[...] ¿Honestidad, discreción o ahorro de palabras? 12 05 2008 Estuve visitando el blog de Elen, donde escribió un interesante artículo sobre los silencios masculinos y las blabletas femeninas. [...]