¿Cuántas veces hemos salido apuradas de casa con el cuidado de avisar que “te dejé comida en la heladera, bichi“, sólo para volver horas después y encontrar bolsas de papas fritas, envoltorios de alfajor y migas de galletita regados por el piso?
“¡No había nada!” nos dirán, indefectiblemente ante nuestra mirada atónita. Y es que no importa con cuánta paciencia expliquemos que dejamos una pata de pollo y dos papas y que lo único que tenía que hacer él era poner todo en una asadera y hornearlo: el de los hombres y la comida es un problema gestáltico.
Para un hombre, por ejemplo, “huevos+leche+jamón+queso” no es igual a omelette, de la misma manera que carne+huevo+pan rallado no implica pensar en milanesa.
Acaso la única excepción a la regla sea el querido sandwich. “Allí donde hay pan, hay esperanza”, parecen pensar los muchachos cada vez que les pica el estómago y no hay nadie cerca ni dinero para delivery.
Pero en mi casa no compramos pan, por lo tanto las opciones de mi concubino excluyen, al impúdico manjar y entonces suceden cosas como esta.
>> Las partes
El domingo a la noche se me ocurrió ir a cenar con mi amiga de la infancia, aún a sabiendas de que él no tenía plan y debería comer en casa. Sintiéndome culpable, bajé del freezer un paquete de acelga y piqué cebollas y morrones en cubos pequeñísimos, que coloqué en un recipiente en la heladera, justo al lado de una masa de tarta cuyo paquete tenía estampada la foto de una pascualina hermosa. Además, para estar segura de que entendiera el mensaje, había dejado la tartera de pirex sobre la mesada.
¿Se avivará con todo esto o debería dejarle una notita? Dudé un instante, pero finalmente decidí que él no es un niño, y que la foto de la pascualina seguro sería suficiente.
>> El todo
Alrededor de la medianoche, al volver a casa, descubrí lo ingenua que había sido. Sobre la mesada de la cocina había tres potecitos de yogur “regularizador” vacíos, un frasco de mermelada dietética abierto, al lado de un paquete de galletitas de salvado por la mitad. Un poco más allá logré divisar un pote de queso crema y cáscaras de manzana.
“¿Qué era lo que me habías dejado para comer, mi amor?“, preguntó, confundido. “Como no sabía me comí todo, menos esa verdura congelada que no sé para qué era. ¡No había nada de cena!. Ah, y guardé esa fuentecita que dejaste tirada, ¡para que después no me digas que soy un enquilombado, eeeeeh!”.
Entendí todo. Ahora, cuando digo “te dejé comida en la heladera”, me refiero a que hay un táper con ravioles con tuco, listos para calentar en el microondas. Con el queso rallado ya puesto, claro.
Mayo 30, 2008 at 11:13 am
Jajaja me hiciste reir… al mio lo tengo tan adoctrinado que despues de 3 años juntos, cocina más q yo!!! es un genio… en fin, pero me llevo su tiempo de enseñanza!!
Al final aprenden…
Mayo 30, 2008 at 11:35 am
Me reiría mucho pero tengo los pulmones con hipotermia
Mayo 30, 2008 at 11:56 am
Juassssssssssss. Con el mío no tengo ese problema, salvo cuando él llega de trabajar y yo estoy cocinando, ahi repito la escena del queso untable, el pan o galletitas disponibles, la mermelada y alguna fruta… Pero por lo demás, he de decir que el chico cocina muy bien, cuando lo hace. Supuestamente hoy le toca…ya te contaré..
Pero es cierto, si le decís que le dejaste comida, dejá algo que ya esté pronto para calentar, cosas a medio hacer no sirven.
Mayo 30, 2008 at 12:39 pm
¿Pascualina? ¡Elen, estás en pedo! Es re difícil. Los hombres como el chango pueden cocinar algo con receta porque lo aprendieron como los burros que estudian la lección de memoria. Nada más.
Hace unas semanas yo me tenía que ir, y le dejé un pollo en el horno con papas, batatas, calabaza, morrones, cebollas, etc. Le expliqué que ya tenía todo. Que sólo debía sacarlo cuando esté listo y comerlo.
Que para eso, tenía que vigilarlo cada diez minutos porque él se iba a olvidar.
Cuando vuelvo le pregunto si comió y me dice:
-Si, muy rico.
Pero voy a la cocina y no hay NADA.
Entonces le pregunto.
-Marti, te comiste 1 pollo entero y un kg de batatas?
-Ah no, es que lo quemé todo. Entonces después me comí lo no quemado que era re poco. No sé como es, vas a los 10 minutos y está bien, pero si esperás 10 más, se quema todo.
????????!
Mayo 30, 2008 at 2:29 pm
Es increíble lo universalmente iguales que son los hombres. Al mío he llegado a dejarle la comida con la porción exacta servida en el plato, sobre la mesa (puesta) como para que no le queden dudas sobre que comer.
Donde hay pan hay esperanzas, y si hay salamín mejor.
Mayo 30, 2008 at 4:02 pm
Jajajajaja… buenisimo! El mio hace lo mismo. Si le dejo para que se cocine, baja al supermercado chino de la vuelta y se compra pan y fiambre y ahi salen los tostados entre otras cosas como papas fritas y demas…. Si le dejo el tuper con la comida lista para calentar, una de dos: o no lo vio y entonces comio sanguchito o lo vio pero prefirio la milanesa de la roti con fritas… porque la tarta de acelga es muy light, en fin… son asi! pero los queremos igual! buenisimo el blog!
Mayo 30, 2008 at 4:55 pm
me indigno!
dejalo solo y que se haga fideos
Mayo 30, 2008 at 5:11 pm
me late que esos muchachos pasaron de vivir con su familia a vivir con sus novias… los que somos de pueblo, y para poder estudiar nos tenemos que ir a alguna ciudad grande (Rosario, por ej), aprendemos al toque a hacer tartas, pastas y otras cosas que aparte de alimentarnos para sobrevivir son baratas para el bolsillo estudiantil. Yo hace 18 años que vivo con amigos o solo… no saben COMO cocino… ah, eso si, el que cocina no lava!!! jajajaja!!!
Mayo 30, 2008 at 5:26 pm
Y… Si los tratan como infradotados, obviamente que nunca van a sentir la necesidad de aprender a cocinarse.
Mayo 30, 2008 at 7:45 pm
Excepcionalmente omelette se hacer, girándolo en el aire y todo.
Pero dejar comida es dejar comida hecha y lista para calentar. Cualquier otra cosa es un mero engaño ante el cual reaccionaremos tal como lo hizo el chango*.
*Chango: Horizonte revolucionario del hombre de hoy y objeto de estudio de este blog.
Mayo 30, 2008 at 8:38 pm
Perdón: donde “Te deje la comida” debería leerse “Hacete la comida?
Mayo 30, 2008 at 10:52 pm
Problema Gestaltico!! que genial sos elen, has mostrado erudición.
También me ha gustado la ley de Bortol, que suena a postulado de física.
Leopoldo, ese es el problema gestaltico del que habla elen. Te dejé la comida, preparala vos.
Para una persona que sabe cocinar la “comida” se constituye como tal desde los ingredientes.
be4sos maleficos para todos!!!
Mayo 31, 2008 at 11:37 am
Bue, anoche comí un exquisito guiso de lentejas hecho por mi susodicho. Con el frío que hacía, vino al pelo.
Mayo 31, 2008 at 1:47 pm
tu novio es un nabo y vos tb,dejate de joder!
mi marido cocina todos los dias!te compadezco
Mayo 31, 2008 at 2:06 pm
bortol es soltero?
Mayo 31, 2008 at 2:30 pm
Así son todos!
Mayo 31, 2008 at 2:31 pm
Che, estoy con Claviculas. Conozco muchos hombres que cocinan muy bien. La clave: no los trataron como nenes cuando ya habian crecido. Para mi “hacerse los que no saben” es una estrategia para no tener que hacerlo. Cocinar no es complicado.
Junio 1, 2008 at 10:09 pm
Creo que dentro de las capacidades instintivas de las mujeres se encuentra el don de la cocina. Asi como el instinto maternal. Para nosotros, es mas facil llamar al delivery que tratar de encontrar una sartén. Me gusta tu blog.
Junio 1, 2008 at 11:50 pm
Hola! Llegué a tu blog y debo confesar que me lo estoy leyendo todo compulsivamente, te felicito, es muy bueno!
Qué lindo que a pesar de las diferencias lo tomes con alegría y compartas/aprendas al lado de tu amado.
Yo aún no encontré “ese” hombre que me llene… pero ya llegara, espero.
Te mando un beso, te agrego a mi blog, y te sigo leyendo, un gusto haberte encontrado.
Buena semana!
Junio 1, 2008 at 11:52 pm
no veo los comentarios
intentaré después…
Junio 1, 2008 at 11:53 pm
Hola! Llegué a tu blog y debo confesar que me lo estoy leyendo todo compulsivamente, te felicito, es muy bueno!
Qué lindo que a pesar de las diferencias lo tomes con alegría y compartas/aprendas al lado de tu amado.
Yo aún no encontré “ese” hombre que me llene… pero ya llegara, espero.
Te mando un beso, te agrego a mi blog, y te sigo leyendo, un gusto haberte encontrado.
Buena semana!
no se por que pero no salen mis comentarios…
Junio 2, 2008 at 7:29 pm
La Jul eso lo hizo para que lo encuentres, pero no fue suficiente con la música para conquistar a tu chongo!!
Junio 2, 2008 at 7:33 pm
Parezi: oooh, afortunada! El chango ayer me cocinó. Siguió una receta de un fascículo y todo!
Diego: Ídem.
Ce: Me hiciste acordar, tengo que comprar quesito untable!
Carolina: Tenés razón… quizás fui muy exigente…
verte: El salamín es vida, dice siempre el chango!
Romi: Estoy haciéndole tarta de acelga AHORA… no me digas que a los hombres no los tienta como a nosotras!
Srta: Indignate más: hice dulce casero.
Bortol: Efectivamente.
Clavículas: … pero yo le dejé para que se haga la tarta…!
Daneri: Mea culpa para mí!
Leopoldo: “te dejé comida”, comida es comida, esté hecha o no!
Mostro: Callate, “gestáltico” me lo sopló una amiga! qué papelón!
Ce: Muero por unas lentejas!
Lola: Yo compadezco al tuyo… nunca le cocinás nada? Es tan lindo mimar al novio con algo rico…!
Srta: Veo luz!
M!: Oh, sí!
Estudiante: Yo conozco algunos también, pero no fui novia de ninguno!
Fede: Hmmm creo que no se da siempre… mi ex jefa no sabía hacer ni una milanesa y pedía delivery sin parar… Es cuestión de voluntad también, supongo.
Alma: Muchas gracias, disculpá que no te aparecían los comments, ahí los aprobé! Cuando llegue tu amado, asegurate de que sepa cocinarse algo!
Noviembre 3, 2008 at 8:58 pm
coincido con lola, mimarlo con algo rico bueno, pero tampoco es tan inutil como para no poder cocinarse nada