Si al menos uno de los miembros de una pareja es capaz de mantener un mínimo orden, la casa que compartirán tiene salvación. Por más esordenado, torpe y desprolijo que sea el otro, el ordenado irá juntando detrás las porquerías, y logrará dar una ilusión de pulcritud al hogar.
Pero este no es mi caso, como bien saben los lectores.
Cómo describir nuestro departamento… Para empezar, tenemos una en contra, que es que la cocina está integrada al living; es decir que cada frasco, cada plato, cada taza sucia queda perfectamente a la vista de quien se atreva a cruzar la puerta de entrada.
Luego los ojos del visitante se posan en la mesa, que rebalsa de carpetas, facturas para pagar, llaves, los teléfonos celulares, las agendas, apuntes y catálogos de falabella o farmacity, que colecciono compulsivamente.
Un poco más allá, pilas de diarios y revistas viejas, junto a algún calzado que quedó de la noche, medias (limpias y sucias) los abrigos sobre el sillón y biromes, pincitas de depilar, audífonos del reproductor de mp3, volantes de deliveries y cientos de miles de púas de guitarra.
A simple vista, este comportamiento patológico parecería condenarnos a vivir tapados de papeles, diarios viejos y todo tipo de cachivaches. Aún así, anoche al chango le agarró un ataque de responsabilidad.
Chango:
Mami, no se puede vivir así, está todo tirado… ¡Somos unos quilomberos!
Elena:
Buen boludo, hago lo que puedo, ¡Qué querés, si vos dejás cosas por todos lados y yo a duras penas puedo con lo mío!
Chango:
PfFFFFffff pero así no se puede, viejo, mirá, mirá. ¿Qué son todas estas cositas? ¿Broches en la cocina? ¿La yerba sin guardar? Hay cacharros por todos lados.
Elena:
Perdoname, pero TODO lo que hay sobre la mesa es TUYO, y tenés todo el escritorio para vos, que también es un quilombo.
Chango:
Y la casa está llena de espacio mal aprovechado.
Elena:
Si, claro, bueno, es fácil quejarse cuando tenemos tres guitarras, un órgano y un bombo tirados en el living. ¿Y de quién es esa campera? ¿Y ese bolso?
Chango:
¿Y esas bufandas? ¿Y esas zapatillas?
Elena:
Eh… las zapatillas son tuyas.
Chango:
Se acabó, hay que ordenar.
Acto seguido se puso a juntar papeles, bufando como un loco, yendo y viniendo desaforado, mientras yo me encargaba de la mundana tarea de juntar la mesa, lavar los platos y repasar la cocina.
Nos fuimos a dormir tardísimo, agotados y sin hablar. Somos unos cerdos, pensé justo antes de cerrar los ojos. Pero hoy a la mañana, debo decir, la vista era muy agradable.
Inmaculada, la mesa del comedor nos saludó con su vidrio mimado con Mr. Músculo Multiacción, y la cocina, limpísima, me invitó a hacer un buen desayuno, balanceado, con frutas y cereales.
Después de preparar todo, me acerqué al tacho de basura con las cáscaras en la mano, y apreté el pedalito con el pie para levantar la tapa. Dios mío.
Ahí, entre saquitos de té usados y cáscaras de frutas estaba todo el sueldo del chango, en dos pequeños fajos de lindísimos billetes lilas.
Elena:
Amor… ¿Vos tiraste plata a la basura?
Chango:
¿De qué hablás?
Elena (mostrándole la plata sucia):
De esto. ¡Estaba en la basura! ¿Estás loco?
Chango:
Boludamesalvastelavida….
Elena:
Sos un descuidado, pa, lo debés haber tirado sin querer ayer, con todos los papeles… tenés que fijarte mejor. ¡Mirá si yo hoy sacaba la bolsa sin mirarla!
Chango:
Tenés razón, soy un desastre… ¡Qué peligro! ¡Nunca más me pongo a ordenar!
Y todo volvió a la normalidad.
Junio 11, 2008 at 9:26 am
Mierda che, estoy empezando a creer que mi marido tiene doble vida y que mi chango es tu chango, cómo se llama el tuyo? jajaja
LO ESTRANGULARÍA TE LO JURO
Junio 11, 2008 at 9:31 am
PÁ y MÁ!
Definitivamente ustedes son los osos montañeses.
Junio 11, 2008 at 9:42 am
¿Puede el chango ser tan estratégico como para arriesgarse y tirar la plata a propósito?
Junio 11, 2008 at 10:19 am
Elen!!! en casa la ordenada soy yo, menos mal…. tengo que sacar la neurosis de algun modo ademas… pero lo mio fue peor que el chango, yo? LAVE el sueldo…! despues tuve que hacer un laburo manual digno de “utilisima” en secar uno por uno y planchar los “papelitos de colores”…
en fin…
Junio 11, 2008 at 10:55 am
A mi me gusto el razonamiento del Chango: el problema no es haber sido desatento sino que el problema es ordenar!!! que aparato!!! jajajajajaaaa!!!
Junio 11, 2008 at 12:59 pm
Ay, yo hago esas cosas. En mi trabajo soy impecable, pero en casa soy totalmente capaz de tirar a la basura mi sueldo… y viste qué bien se siente una vez que la casa esta ordenada? pero mientras nadás en el desastre, parece que ordenar no vale la pena.
Por otro lado:
Se dicen “mami” y “pa”?
Cuando tengas un niño le vas a decir “papito”?…. decime que no…
Junio 11, 2008 at 8:02 pm
Ver todo desordenado me pone fastidioso, pero no me da ganas de ordenar.
Más de una vez directamente tiré lo desordenado sin mirar el contenido para ahorrar tiempo.
Lo único que me gusta hacer es vaciar bolsillos de mi ropa antes de ponerla para lavar, siempre hay plata no tenida en cuenta y eso está bueno.
Junio 12, 2008 at 12:13 am
uy yo soy obsesiva con el orden y estoy empezando a creer que por eso carezco de chango…
Junio 12, 2008 at 9:01 am
Elen! Como siempre, genial el post!
Con mi marido aun vivimos en la casa de mis suegros… Y yo soy la desordenada y quilombera.
Mi problema, es que (por miedo a tirar algo importante) voy acumulando papeles, cajas, hojas, etc. Por que en algun momento me van a servir (claro que en el momento que los necesito, nunca los encuentro).
Supongo que cuando nos vayamos solos voy a tener que aprender a remediar esto… sino, nuestra casa va a ser un nido de ratones!
Junio 12, 2008 at 9:02 am
jajajaja me mata cuando no saben cómo se llaman las cosas de mujer… “todas estas cositas” jajaja… cuando le dicen “blusita” a TODAS las remeras y remeritas de salir. o “prensa” a una gomita de pelo.!
Junio 12, 2008 at 12:43 pm
jajajaa, no viven en mi casa por casualidad no?? por favor, yo era la obsesiva del orden y la limpieza hasta que llego mi cuchi a vivir conmigo, luche los primeros dos meses y ahora ya deje de luchar hace rato y me acople a su desorden. Mi depto es un real QUILOMBO!! y solo esta ordenado los jueves cuando viene la señora que me ayuda a limpiar. Pero un rato nomas, porque en cuanto llega mi novio en tres segundos vuelve todo a la normalidad del quilombo!… en fin… ya desisti, vivo nadando entre papeles, ropa sucia, platos sin lavar, zapatos tirados, toallas mojadas, etc etc… son asi, no tienen remedio
Junio 14, 2008 at 4:35 pm
me muero!
Junio 26, 2008 at 11:27 am
Jesi, si fuera el mismo ya nos hubiéramos dado cuenta, porque se habría confundido nuestros nombres!
Bodyfish: Y a veces nos decimos Apá y Amá.
Diego: El chango es capaz de todo.
Danila: Quedó bien la plata, lavada? Yo a veces lavo algún que otro billete y tengo miedo de que no me lo agarren en ningún lado…
Sravaka: Es muy hábil…
Inou: Le voy a poner el mismo nombre que el chango y le voy a decir “Shúnior”.
Daneri: Yo hice eso de tirar cosas para no ordenar, pero no me arrepiento.
Boto: Cuenta la leyenda que hay algunos changos ordenados y que sólo las elegidas los encuentran.
Evangelina: CLARO!!! El chango y yo somos LOS DOS ASÍ!! No sabemos qué hacer con nuestras propias pilas de cosas!
Eushin: “Hay cosas ahí” en vez de “Hay platos y vasos”…. en fin…
Romi: Por un tiempo tuve una señora que venía los jueves y era mi día preferido… ¡Qué tiempos aquellos!
Fran: ¡Lo querés!