Muchas veces nos devanamos los sesos para encontrar ese gesto especial que pondrá contento a nuestro hombre y lo hará estar cada día más convencido de que somos la mujer de su vida.
Para esto, seguramente, nos inspiramos en aquellas cosas que nos hacen falta a las mujeres para ser felices (que nos cuiden, que nos presten atención, que nos den sorpresas, que nos admiren, que nos conmuevan, que nos exciten, que nos motiven, que nos apoyen, que nos escriban canciones, que nos escuchen, que nos comprendan, etc.) para elaborar complicadas estrategias que a menudo resultan cursis y berretas.
Me acuerdo de una vez, por ejemplo, que en un intento por festejar al chango, compré mariscos para hacerle una cena afrodisíaca. Me había procurado, además, un aromatizador de ambientes en aerosol para que no se sintieran olores desagradables y dos docenas de velitas, también perfumadas para crear una atmósfera seductora. Cabe aclarar que detesto los mariscos, jamás los había preparado y no pensaba probar ni uno. Cuando llegó a casa, lo primero que hizo él fue quejarse del olor “a baño” que producía la mezcla de las velitas con los mariscos, así que corrí a buscar mi desodorante, que comencé a pulverizar frenéticamente por toda la casa, con tan mala puntería que el alcohol del aerosol avivó la llama de las velitas y prendió fuego el mantel y las servilletas.
Demás está decir que mi concubino casi muere de un susto y después de apagar el incendio con una botella de agua mineral me suplicó que no le diera más sorpresas ridículas y potencialmente peligrosas.
Gracias a ese episodio comprendí, finalmente, que gracias a Dios los hombres son mucho más simples que nosotras y sólo necesitan estas tres cosas para sentirse completos y amados:
1- Que le pidas ayuda
La cruda realidad, muchachos, es que nosotras podemos abrir cualquier frasco con ayuda de la punta de un cuchillo, y también somos perfectamente capaces de cambiar una lamparita -bueno, yo no porque tengo vértigo y no me puedo subir a la silla, pero ese no es el punto-.
Aún así, cada vez que nos enfrentamos a una situación que requiera utilizar la fuerza o un destornillador, es usual que corramos a pedirles ayuda porque sabemos que nada hace sentir a un hombre más masculino que ser útil y necesario.
2- Que lo dejes cocinar
Cada vez que mi concubino se mete en la cocina arma un despiole que lleva al menos una hora limpiar. Jamás prende el extractor, usa los utensilios equivocados e indefectiblemente vuelca algo pegajoso en la mesada.
Sin embargo, de vez en cuando lo dejo agasajarme con una comidita elaborada mientras miro cómodamente la tele, aunque por dentro esté desesperada por picarle la cebolla más rápido o ir lavándole los trastos.
Y cuando estamos comiendo, 120 minutos después, no me olvido de felicitarlo, y exclamar que ese es el manjar más delicioso que probé en mi vida, aunque se trate de un bife con ensalada. ¿Por qué? Porque a ellos los hincha de orgullo saber que pueden hacer bien aunque sea algo de lo que vos hacés con eficiencia todos los días.
3- Que seas vos la que tiene ganas
Así como a nosotras nos encanta que nos miren lascivamente y nos susurren asquerosidades al oído, ellos también adoran sentirse deseados, lindos y sexies.
Por eso, cada tanto hace bien dejar de lado las medias rayadas puestas por encima del jogging, calzarse el push-up y agarrarlo cuando menos lo espera para un pingui-pingui. Se va a sentir el macho de América y por si eso fuera poco, nos va a tratar como reinas.
Así que ya lo saben, chicas, sigan estos facilísimos tips y tendrán en sus hogares hombres satisfechos y llenos de alegría.
Y si tienen alguno más ¡Compártanlo con nosotros!
Junio 30, 2008 at 10:22 am
Elen, cuanta verdad, lastima que a mi marido no le guste ni un poco la cocina, pero no importa!
te agrego otras?
Ver futbol tranquilos, con la cervezita lista!
Que nada los perturbe a la hora de ver su equipo preferido, ni el telefono, ni la suegra, ni nuestra voz comentando alguna cosa que no sea lo que sucede en ese momento en la cancha!
en fin, como vos decis, delicias de la vida conyugal!
Besitos miles.
Junio 30, 2008 at 10:49 am
Todo se reduce a la maxima “panza llena y cama caliente”.
Son asi de basicos.
; )
Junio 30, 2008 at 10:54 am
No se me ocurre nada para agregar (tengo que pensar… es muy temprano!!), pero ya te estoy sumando a mis liks de “leer o reventar”.
Un beso!!
Junio 30, 2008 at 11:06 am
Ayer en el almuerzo, mi concubino tenia que preparar la salsa y yo amasaba los ñoquis. Cuando yo por fin terminé, el solo habia picado una cebolla y encima lloraba como marrano.
Junio 30, 2008 at 11:14 am
cada vez que mimarido me dice que “me va a cocinar una cena especial” tiemblo por como va a quedar la cocina.
sos sabia elen
Junio 30, 2008 at 11:33 am
a mi marido también lo hace feliz que yo le cebe mate mientras él está haciendo alguna otra cosa (pintando el techo, mirando tele o jugando al TEG), el tema es que nunca dice GRACIAS y la ronda se hace interminable!!! (yo para que no quiera más, le hago unos mates horriiiiiibles… pero él se los sigue tomando!)
Junio 30, 2008 at 11:57 am
Elen, todo lo que decís es tan cierto…Sobre todo el punto 3. Con eso somos felices infinito punto rojo.
Junio 30, 2008 at 1:01 pm
Yo a mi novio ya no se que lo hace feliz, si le pido ayuda chilla, si le pido que cocine chilla… creo que es feliz siendo una larva inutil… en fin
Junio 30, 2008 at 1:42 pm
Otra cosa que nos hace felices son las comparaciones SUTILES con los ex’s. Siempre y cuando nosotros ganemos en la comparación.
Junio 30, 2008 at 2:03 pm
pará: pingui pingui?!?!?! eso es mi marca registrada!!!!!!!! jajajjaa!!! no lo puedo creer!!!!!!!
no solo eso, sino que estaba escribiendu un texto sobre el origen de la frase!!!!!!!! jajajaja!!! es buenísimo!!!11
Julio 1, 2008 at 12:49 am
No, por favor mujeres, no le digan pingui pingui.
Por favor!!!!!!!
Julio 1, 2008 at 9:09 am
JAJAJA ME MATE DE RISA.. ES TAL CUAL… ES VERDAD TAMBIEN QUE COMPARARLOS CON NUESTROS “EX” LOS PONE FELICES SI SALEN GANANDO… LO QUE NOSOTRAS, HACEMOS A LA PERFECCION. ES MAS… A VECES LO HACEMOS “SOLO” PARA DARLES FELICIDAD.;)
Julio 1, 2008 at 1:46 pm
al final se quejan pero son mas mentirosas que los hombres! Y después se quejan porque su chango visita a una ex o si tiene alguna aventura nocturna de mala muerte.
Julio 1, 2008 at 4:12 pm
Blanca de Luz, de que nos quejamos? aclara porque no se entiende nada….
Julio 2, 2008 at 4:34 pm
Elen es tan cierto todo lo que dices! y me encnato Evangelina con lo del mate.. gracias!
Julio 3, 2008 at 6:49 pm
Debo aceptar como hombre que somos así de fáciles, nada nos compra mas que las tres cosas que dijiste, entre otras por supuesto a las que se le pueden sumar los clásicos tips para el hombre cliché como que no lo jodan cuando mira el partido de su club, que no lo jodan cuando está en un asado con sus amigos, que no lo jodan cuando se va a jugar al futbol con los chicos, que no lo jodan…
Creo que con eso basta para una vida feliz llena de perdices.
Julio 4, 2008 at 9:35 am
Perdoname corazon, pero no me sale de otra forma mas que : “QUE BOLUDA !!! No te compliques !”
Si queres darle una sorpresa grata a un hombre, comprale un salame, un queso, un pedazo de mortadela y dos cervezas, y hacele una picada. Si queres que se sienta util, pedile que te ayude a cocinar. O que te bañe. Si queres que se sienta deseado, deciselo. Somos mas simples de lo que creen.
Por eso las agujereadoras y los destornilladores se siguen vendiendo !
Julio 4, 2008 at 9:39 am
Aclaracion : Era en tono cariñoso el comentario anterior. Por las dudas, digo. ¿Vio?… son tan complicadas…. jajaja
Julio 4, 2008 at 4:56 pm
Elena, sos una mina sabia. Gracias x los consejos!
Julio 5, 2008 at 11:24 pm
1- De pedir ayuda no. Desde el principio fuimos claros en que soy alérgica a los príncipes rescatadores (soy una mujer fuerte), y que él no trabaja en acción social (no necesita proteger a nadie para definir su masculinidad).
2- En la cocina es bastante inutil, como yo, así que tampoco es que eso lo haga muy feliz.
3- De 10 veces 9 las empiezo yo porque soy una calentona. No sé si le gusta o lo agobia.
Mi concubino es un coso feliz, no necesita mucha atención, ni mucha fiesta, lo que me da un poco de envidia (siendo yo tan compleja) y me frustra un poco (porque me encanta darle fiesta). Pero bueno. Es lo que hay.