Hay una escena de la película “El amor (primera parte)” que no puedo sacarme de la cabeza. La joven pareja protagonista comparte un departamento medio pelo en la Capital Federal, donde los desperfectos propios de las construcciones viejas no tardan en aflorar.
En un momento la chica descubre que la persiana del cuarto está trabada y no baja. Se lo comenta a su novio, quien dice que “es una pavada” y que “este fin de semana” lo arregla.
Pasan varios meses, claro, en los que la chica le recuerda al muchacho, esporádicamente, que no se olvide de arreglar la persiana, hasta que, cansada, decide llamar a un especialista en aberturas que le hace el trabajo en un minuto.
Lejos de ponerse contento, el novio se enoja muchísimo y le pregunta a
los gritos para qué mierda contrató a alguien, si él había dicho que la arreglaría. Ella, harta, le contesta que hace siglos que estaba esperando que él lo hiciera, pero que no podía dejar la persiana rota para siempre. La discusión es terrible, y si mal no recuerdo marca el principio del fin de la relación de pareja.
Según lo veo yo, hay dos tipos de hombres: Los que se dan maña para arreglar las cosas, y los que no tienen idea.
Dentro del primer grupo están mi padre, mi hermano, mi abuelo. Desde
chica me acostumbré a correr por su ayuda cada vez que se me rompía
una muñeca, se me salía un estante de la biblioteca o descubría que
goteaba la canilla del patio. Junto a ellos aprendí a atornillar picaportes, rastrear las llaves de paso del agua para cerrarlas al hacer arreglos de plomería e identificar las fases de electricidad para detectar electrodomésticos en corto.
Dentro del segundo grupo está, clara, distintiva e inamoviblemente, el
hombre con el que elegí compartir mi vida.
El chango desconoce lo que es un cuerito, a duras penas sabe para qué
sirve una pico de loro y se desconcierta cada vez que utilizo vocablos
como “cinta aisladora”, “cartucho de silicona transparente” o “destornillador philips”. Si no puede abrir bien la puerta del placard considera que es más fácil mudarse que destrabarla.
En este escenario, he aprendido a solucionar con serenidad los problemitas domésticos que fueron surgiendo a lo largo de la convivencia en nuestro humilde departamentito.
El primer año puse varios plafones con ayuda de mi viejo y le pedí a mi hermano que me pasara el cable de la antena hasta el dormitorio para tener tele ahí. Más adelante pude colocar los barrales para las cortinas y armar un mueble modular de esos que se compran en cajas.
Hace unos meses me tocó cambiar una pieza en la mochila del inodoro, que perdía desde enero, sacar y volver a colocar las puertas de las alacenas porque se chocaban entre sí y no cerraban bien y reforzar la tabla que sostiene el teclado en el escritorio antes de que se cayera.
También fumigué el bajomesada que estaba plagado de bichos bolita y
sellé con silicona las juntas de los azulejos de la cocina y el baño para que no se filtrara humedad. Todo esto lo hice con el asesoramiento de mi ferretero amigo y la colaboración y las instrucciones claras y precisas de mi padre.
El chango apenas sí se dio cuenta de que las cosas de repente empezaban a funcionar, o asentía con la cabeza cuando yo le relataba mis proezas, orgullosa de estar rompiendo con la división machista de roles que nos sigue proponiendo la sociedad (las mujeres usamos tanga y bailamos en el caño, los hombres comen asado y arreglan la cañería).
Pero la semana pasada ocurrió algo que creí cambiaría para siempre el carácter de mi concubino. El miércoles a la noche se cayó por enésima vez el control remoto de la tele de la pieza y dejó de funcionar. Al principio me emocioné un poco cuando lo ví abrirlo, mover las pilas, darle golpecitos para ver si había algun falso contacto, pero a los diez minutos me resigné cuando lo dejó tirado con la sentencia “no anda”, aunque más tarde se me volvió a iluminar el alma cuando dijo “yo lo arreglo, dejame que mañana lo arreglo”.
Así pasaron varios días en los que yo no hice nada, porque quería ver si él se movía para solucionar un problema grave que lo afectaba profundamente. Para darle espacio, no llamé a mi padre ni a mi amigo experto en electrodomésticos, ni googleé “reparar + control remoto”, pero él tampoco.
Finalmente el domingo a las once y media de la noche le informé que hoy llevaría los controles remotos de las dos teles (el de la otra también se rompió y yo compré uno universal) a “La casa del control remoto” para ver qué se podía hacer.
Elena:
Seguimos sin control remoto…
Chango:
No te preocupes, yo lo voy a arreglar.
Elena:
¿Sabés algo de controles remotos?
Chango:
Claro, ya sé cómo lo podemos arreglar. El control de la video todavía funciona, así que puedo desembalar la video que tenés en el estante de arriba del placard, la conecto acá y usamos ese control.
Elena:
¿No es más fácil llevarlo a arreglar?
Chango:
A ver si te entendí: ¿Me estás diciendo que para vos es más fácil llevar a arreglar una cosa que arreglarla vos?
Elena:
Pero no la estás arreglando, querés agarrar la video que tardamos una hora en embalar y subir ahí arriba, conectarla, apoyarla quién sabe dónde porque en el cuarto no hay lugar y usarla sólo por el control remoto… ¡Es toda una movida al pedo!
Chango:
Ah, qué bien, así solucionás todo vos, se rompe algo y lo arreglás, no te das maña para nada y después me criticás cuando te propongo una solución. Andá a cagar. En algún momento de esta semana lo llevo yo a algún lado. Me voy a ver tele al living.
Y ahora no sé qué hacer, porque es obvio que jamás lo llevará a ningún
lado… Si lo mando a arreglar yo, ¿Se enojará como el novio de la
película? ¿Sentirá que lo desautoricé al pedirle el trabajo a un profesional? ¿O se pondrá contento al llegar a casa y ver que puede cambiar de canal desde la cama otra vez? ¿Y si busco en internet y lo hago yo? ¿Se sentirá poco hombre o será moderno y estará aliviado? ¿O estoy preparando el caldo de cultivo para una bestial crisis de pareja?
Julio 28, 2008 at 10:05 am
Me sacaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh
iguaaaaaaaaallllll
como puede ser que no sepan cambiar un cuerito!!!!!!!!!!!!???
me vuelvo loca
Julio 28, 2008 at 10:19 am
Hola, Elena!!!
La verdad me encanta tu blog, sobre todo porque yo estoy comenzando a semi-convivir con mi gordo y es un descubrimiento cada día.
La verdad que no sé que decirte pero tu chango parece cavernícola. Lo único positivo es que no te dijo preferís mandarlo a arreglar antes que comprar uno nuevo?
Mi sano consejo es que hagas lo que hacemos todas las mujeres: se lo ví hacer a mi madre, comentarios de mi abuela, a mi suegra, mis cuñadas, mis amigas. Agarra los controles, los llevas a arreglar y espera que en algún momento se dé cuenta.
Para cuando te pregunté, va a haber pasado el suficiente tiempo para olvidar la conversación.
Y si insiste mucho con el que no lo dejas participar, proba con un poco de psicología: lo mandé a arreglar porque es más económico en tiempo y esfuerzo, porque sino termino comprando uno nuevo, o simplemente: queres que se añeje el control esperando una reparación? Ni a palos!!
bueno, excelente tu blog.
Besos.
Nat
PD: yo tb soy de arreglar lo que puedo pero electricidad y cueritos, se lo dejo al gordo. Ahí, hago agua,
Julio 28, 2008 at 10:25 am
Yo diria que lo lleves a arreglar y que después le pidas que intenté fijarse por última vez que tiene y el cambiando las pilas de lugar pensará que lo arregló. Así se siente el hombre de la casa, vos te salis con la tuya, y todos felices.
Julio 28, 2008 at 10:26 am
Elen: sinceramente te compadezco!!! Mi marido es el que “quiere hacer algunas cosas de la casa” pero el pobre no se dá mucha maña. Por ejemplo: Hay que pintar. Pero él la única vez que agarró un pincel fue… EN EL PRESCOLAR! No importa, el tipo se empecina y quiere pintar él. Nada de poner un pintor… y lo peor es que me arrastra a mi a que yo colabore.
Conclusión: quedamos a pintitas y la habitación con un montón de retoques! (pero él se saco el gusto…)
Encima nos queda pintar la cocina y el comedor… Y como si eso fuera poco, quiere arreglar el techo del galpón!
Julio 28, 2008 at 10:35 am
Elen, mi novio se da maña para algunas cosas pero acusa no tener tiempo para ponerse a hacerlo… son asi.
Respecto a la crisis por el arreglo, yo lo llevaria a arreglar en dos dias, total dentro de dos dias se olvida de la pelea y todos felices. No le des tanta bola con esas cosas, y cuando te diga “deja que yo lo arreglo” ahi mismo lo llevas a algun lugar, porque sabes que van a pasar dos meses y va a seguir todo igual, o sea roto. En esas cosas, no hay que esperar peras del olmo… hay que actuar antes!
Julio 28, 2008 at 10:35 am
Son asi, no hay nada que hacer……
El mio se da maña, pero cuesta que arranque, ante la amenaza de llamo a alguien para que lo haga, ahi empieza…
Una vez, por pura diversion, desenroscó las jabonaeras de la bañera y del vanitory y las intercambio entre si…….la de la bañera, se falseó y nunca mas la pudo poner…me dijo “tengo que ir a la ferreteria a buscar un tarugo” pasaron ya 4 años……el otro dia le pregunt´´e “donde esta la jabonera????” “La tire” me dijo…..demas esta contar cual fue mi reacción……….Saludos!!
Julio 28, 2008 at 10:40 am
ay que temita!!!
marido no hace nada y sabes que? deje de preocuparme por si se enoja o no.
Al principio yo, como vos y como muchas seguramente, hacia todo, hasta he llegado a hacer sola, las conexiones electricas… y él chocho porque no tenia que hacer nada.
Hace un buen tiempo, no hice nada, NADA MAS. A ver que pasa cuando el otro se siente un poquito incomodo….. resulta! se mueven! jaja
Julio 28, 2008 at 10:52 am
solucion:
caele con una tele nueva y decile que es por todo lo que lo queres.
Julio 28, 2008 at 11:45 am
Siendo hija de un contratista/pintor/albañil/empapelador/todas las otras profesiones del rubro que te puedas imaginar, nunca me senti mas identificada q con tu post… mi muchacho no se anima ni a cambiar una lamparita y ni hablemos de solucionar problemas mas complicados, la primera vez que me bañe en su casa ,abri la canilla del agua caliente y salia congelada…cuando le pregunte que habia pasado me dijo que intentando arreglar la canilla no se dio cuenta y puso las llaves al reves…o sea que si, su canilla de agua caliente tiene circulito azul …por eso yo aqui y el alla (entre otros motivos)dale esta semana para que lleve el control remoto a arreglar…dejalo que se desespere y se canse….y si ante eso no responde, el sabado la casa del control remoto esta abierta…
Julio 28, 2008 at 12:45 pm
Elen, mandalo a arreglar y no le digas nada, dejalo que siga viendo tele en el living por un tiempo asi el control del cuarto ya ande…
Julio 28, 2008 at 1:36 pm
Facil. Decile que el control funciona antes del fin de semana, o se termina la relacion.
Yo en casa era el que arreglaba todo, hasta que un dia dije “¿no sabes enchufar un taladro y hacer un agujero?”.
A partir de ahi, hay cierta independencia obrera, y en casa las cosas las hace quien mas las necesita. El resto, todo yo.
Recomiendo leer estos post
http://elgatovagabundo.blogspot.com/2004/11/consejos-que-cambiaran-tu-vida-o-eso_08.html
http://elgatovagabundo.blogspot.com/2004/10/realidad-real-ii-ver-si-sale-esta-vez.html
Julio 28, 2008 at 1:40 pm
Elen, te cuento que hice yo, aunque mi situación es distinta, en algo puede servir: el mío sabe arreglar absolutamente TODO. El tema al principio era que me decía “yo lo arreglo” y pasaban meses hasta que yo enfurecida lo amenazaba con llamar a un señor que “me va a cobrar 80 pé por esta pavada” (a los gritos y con cara de loca total), así que ahi lo arreglaba.Un día sutilmente empecá a hacerle “estadísticas”: vos tardás un promedio de 7 meses en arreglar lo que decís, en un rango de entre dos semanas y un año y 1/2″. La 1ª vez que se lo dije se ofendió como nunca, pero persevera y triunfarás, cada vez que se rompía algo yo le decía, “tenés que bajar tu promedio”. Y funcionó, ahora tarda entre una semana y dos meses, según la gravedad del caso (medida por él, pero bueno).
Saludos
Julio 28, 2008 at 1:40 pm
¡Voto por la solución de Sa!
Julio 28, 2008 at 2:02 pm
Elen, en este humilde comentario me declaro fan del blog Pájaro en Mano.
Y concuerdo con todas las mujeres que te proponen mandarlo a arreglar; ni cuenta va a darse.
Besos
Julio 28, 2008 at 2:03 pm
mmmm…yo lo que haria es:
Si el chango tiene que pasar cerca de la casa de control remoto (por cualquier otro motivo), antes de que salga, haces algun comentario respecto del control que debe ser reparado. Asi, a el se le puede ocurrir una idea mas o menos como diciendo “ya que voy para ese lado puedo, de paso, llevar el control a arreglar”.
Y quizas asi lo lleve. Pero lo importante es que el piense que fue idea suya…
Julio 28, 2008 at 2:11 pm
Arréglalo y si se mosquea cual cromañón le arreas con él en la cabeza y así le dices: “Toma, se volvió a romper, arréglalo ahora”
Julio 28, 2008 at 4:24 pm
Llevalo igual Elen, no lo esperes…
El Chango me cae bien, pero no podría tolerarlo. La gente inútil me saca de quicio.
Julio 28, 2008 at 4:48 pm
Yo cuando me case quiero tener una esposa como vos…
Con lo que creo que está todo dicho (??)…
Julio 28, 2008 at 6:02 pm
Mandalo a arreglar!!! Después lo dejas arriba de la mesita de luz, perdido en el sofá..y que se de cuenta solito! O capaz que cree que se solucionó solo el problema…viste…hombres…nunca se sabe pero…CALDO DE CULTIVO…Nah!!! Ni ahí! muuuy buuuuueno el blog!
Julio 28, 2008 at 9:13 pm
Elena, creo que lo ideal seria que buscaras en Google la solucion y que le dijeras al Chango que te ayude.Así se siente útil, y vos no sentis culpa.
Besos!
Julio 29, 2008 at 6:37 am
claro que es caldo de cultivo, qué esperabas?
Todo bien, obviamente tu chango tiene cosas geniales, por las cosas que contás parece buena persona, pero es muyyy boludo ya al no percibir lo rayano al sentido común de superviviencia te diría casi ja
De todas formas sos valiente en exponerte y en exponerlo, si alguna vez te cruzamos al ver al chongo no voy a poder evitar pensar “animalitodediospobrecito”
desdramátizalo Elen, el que venga será mejor seguro jaja
Julio 29, 2008 at 10:17 am
Los changos del mundo necesitamos la version de el original sobre todas estas experiencias!
beso,
d./
Julio 29, 2008 at 1:15 pm
El problema es el vicio de la “vagancia” en tomar esas pequeñas decisiones… no sé qué, pero que decida algo con sentido común (xq lo de la video, fue genial jajaja, pero nooo..)
Julio 29, 2008 at 1:51 pm
Creo que al Chango le tocó la peor combinación de todas:
Familia política hábil/Chango inutilísimo
Es la versión femenina de:
No hay milanesas como las de mi vieja.
Pensá que el chango se comió las lentejas sin chorizo colorado, y apenas se quejó.
Julio 29, 2008 at 3:24 pm
pobre no sabe…tendra otras virtudes…
mandalo a arreglar y hacele un guiso de lentejas anti light…nada mejor que un guisardo zarpado para olvidar lo inutil que es uno…
Julio 29, 2008 at 4:33 pm
Una pregunta… el control del living no se puede reemplazar por otro control universal? esos controles pueden salir mas baratos que una reparacion
Julio 29, 2008 at 5:58 pm
y digo yo… por qué no aprovechas el silencio encantador de la habitación matrimonial que les brinda la ausencia de la tonta tele para unos buenos mimos y caricias en duo??
animate, a que los 2 se olvidan de la tele, el control remoto y la mar en coche!
Julio 30, 2008 at 2:20 am
Solo voy a decir: “tu novio es mi ídolo”.
Julio 30, 2008 at 3:11 pm
Elen, si lo dejas al chango nos quedamos sin blog, esperá unos meses, al menos hasta que se rompa otra cosa y ahi si, mandalo a mudar como se merece jaja.
Julio 30, 2008 at 4:43 pm
Muy buena la opción de hacerlo arreglar y que el no se entere, en cuento le moleste tener que mirar la tele en el living ahi salta.
Mi concubino las únicas frases que tiene para decir son: “no me di cuenta” y “me olvide”, es una fija.
Cuando le pido algun favor y a la noche le pregunto, y trajiste lo que te pedi? me dice: Uh! sabes que me olvidé!! lo agarré y todo eh? pero lo apoyé un segundo y me olvidé!!!
Es para matarlo!!!
Ni sé cuanto hace que tiene que cambiar dos lamparitas!!
Yo tambien recurro a mi padre y/o hermano, más a mi hermano que vive cerca.
Julio 30, 2008 at 8:01 pm
Lo que te dijo el chango no tiene sentido!!!
Desglosemos la última parte del diálogo:
Chango: Ah, qué bien, así solucionás todo vos, se rompe algo y lo arreglás (y, sí… es lo lógico), no te das maña para nada (o sea, no se dio cuenta de todo lo que arreglaste) y después me criticás cuando te propongo una solución (solución??? su solución era “atalo con alambre”!!!). Andá a cagar. En algún momento (léase jamás en la vida) de esta semana lo llevo yo a algún lado (algún lado?? por ejemplo a la verdulería?). Me voy a ver tele al living (Descaradamente vago!!).
mira todo el día el mismo canal?? o se sienta al lado de la tele para no pararse a cambiar? O te llama para que le cambies el canal??
O es un nabo o está diciendo esta incoherencia indefendible para que te calles y poder seguir en esta actitud de oso hibernando frente al TV.
Esta vez todo mal con el Chango.
Tal vez sea venganza por lo del guiso de lentejas…
Besos Elen!
Que te sea leve!!!
Julio 31, 2008 at 1:46 pm
Elen, leí recién el post “La decisión” y me encantó, estoy atravesando esa misma etapa y me hizo muy bien ver en palabras lo que una anda sintiendo. Gracias
Julio 31, 2008 at 3:23 pm
Señorita de la dirección de cultura:
Para mi le tiene que tirar el televisor y punto, que salga a correr, jugar al futbol, tenis, al cine, basta de TV y vos también. Y ustedes también!
Julio 31, 2008 at 6:03 pm
Elen, Como estar leyendo mi vida!!!! Un calco de mi realidad cotidiana.
Yo le digo, Tincho mira cuando Leo ( mi hno) cambia un cuerito!!! y me responde, PARA QUE ??? si lo tenemos al guacho!
y es verdad! menos mal que lo tenemos…
besos
Agosto 1, 2008 at 9:29 am
Deneri, cito tus palabras: “mira todo el día el mismo canal?? o se sienta al lado de la tele para no pararse a cambiar?”
No. Seguro que con un palo de escoba, lo prende y apaga, cambia los canales, pone los ravioles en el microondas y pasa las paginas de la revista del cable.
Todavia no pudo solucionar el tema de los imanes en la heladera, ya que la madera es antimagnetica y no se le agarran al palo de escoba. Probablemente este diseñando un dispositivo auto-llamante a pizzerias y heladerias. Y se va a llenar de guita.
Agosto 2, 2008 at 3:24 pm
Elen, me encantó el post. Ya que sabés el paño que te toca, no comentas el error de hacer todo vos, porque seguirás haciéndolo siempre y tu chango, lo más cómodo.
Dejá que se harte de ver tele en el living. Mientras tanto, todas las noches y en el horario de su programa favorito (eso es fundamental), te sacás la joguinetta y te producís re sexy, lo invitás a la cama, y cuando en el post-amor tenga ganas de ver tele calentito y desde la cama…tendrá que ir al living (y a llorar al potrero).
En unos días lo lleva él mismo a reparar. No lo va a tolerar.
Agosto 5, 2008 at 9:56 pm
Elena… jajaja EXCELENTE tu blog me siento super identificada con algunas cosas jajaj con la diferencia que yo no aguante tanto y me divorsie.
Ya te agrege a mis favoritoss!!! =)