Un tema polémico para quienes estamos en pareja y nos llevamos como el ort con nuestra fracción de cítrico correspondiente es el make-up sex.

El make-up sex consiste en tener relaciones sexuales de manera compulsiva, intensa y bastante chancha luego de una discusión definitoria de la relación, o simplemente después de un par de gritos o insultos.

¿Quién no ha experimentado ese goce contradictorio entre amor, calentura, odio, bronca, querer alejarse del otro para siempre pero no poder parar de besarle el cuello, etc.? Estos encuentros suelen ser por demás fogosos, y muchas veces generan confusión ¿Qué significa? ¿Qué consecuencias trae? Las respuestas son variadas.

Algunas noches atrás, el chango y yo hablábamos de este tema con unos amigos, y compartimos esta anécdota:

Hace más o menos diez días, el chango y yo enfrentamos una crisis tempestuosa, de esas que directamente requieren la decisión básica de “parar o seguir” con la pareja. Tuvimos la discusión más fuerte -y probablemente la más sincera- de toda nuestra historia, y en un momento paramos de echarnos cosas en cara para fifar como si se estuviera acabando el mundo. Todo este proceso, desde las primeras acusaciones hasta arrancarnos los joggings desesperados, duró cuestión de minutos.

Por un buen rato nos olvidamos del tema, y a mí me pareció que la respuesta a nuestras dudas era bien clara: No podíamos estar separados, nos amamos y nos gustamos y tenemos que ponerle onda y seguir. “Por eso tuvimos sexo, para demostrarnos mutuo amor”, le expliqué a nuestros amigos, orgullosa.

Pero el chango hizo su observación:

Chango:
No, nada que ver, cuando yo estoy discutiendo me caliento y me dan ganas de pinguipingui, pero nada más. Cuando termino estoy igual de enojado que antes. Una cosa no tiene nada que ver con la otra y la pelea sigue, obvio.

En seguida me escandalicé y me sentí ultrajada. ¿Cómo que el sexo no anula la pelea? ¿Cómo que el sexo no significa borrón y cuenta nueva? ¿Cómo que se puede disociar totalmente entre las dos cosas? ¿Qué clase de lunático se entrega a un acto tan íntimo con alguien que en ese momento, detesta?

Lo único que saqué en limpio de esa noche fue que la próxima vez que discutamos, el chango se va a tener que ir a dormir con una cubetera en los genitales.