Lo que voy a contar hoy se le antojará al lector, en un principio, un relato falaz, imposible o propio de una dimensión paralela.
Llego a casa después de un día de los mil demonios. He discutido con el carnicero al punto de revolearle una bolsa de carne picada sobre el mostrador y llamarlo estafador a los gritos. Me duele la cabeza y estoy a punto de tener mi período. Sin embargo, todo esto queda atrás al abrir la puerta.
El ambiente entero desprende un agradable aroma floral. La manta rústica que cubre el sofá está prolijísima, la mesa de vidrio impecable. Hay monedas en un canastito sobre la mesada de la cocina, que me servirán para viajar en colectivo al día siguiente. El tender está en el balcón, aprovechando los últimos rayos de sol.
Sobre la mesa ratona hay una bolsita de La casa del control remoto, con un moño verde muy lindo, y una tarjetita con la leyenda “¡Te dije que lo iba a solucionar, hermosa!”.
Lo amo, pienso. Este hombre es la prueba viviente de que una no debe generalizar y hasta el ser más bruto y bardero puede cambiar, porque hay esperanza de rehabilitación para todos.
Como decía, este parece un episodio ficticio o utópico y hasta preocupante. (¿Ha cambiado todo? ¿No habrá más material para este blog?) Tranquilos. Todo está a punto de volver a la normalidad.
“Amooooor, lleguéee!”, aviso con el corazón explotón de alegría, pero no hay respuesta, así que avanzo por el pasillo en su búsqueda.
Ahí es cuando piso un charco de agua oscura, jabonosa, y voy directo hacia el baño. Ahí está el chango, desnudo, con el secador en la mano y todos los trapos de la casa -toallon y repasadores incluidos- diseminados por el piso.
Hay diarios y revistas empapados al lado del inodoro, y medias y ropa interior en el mismo estado.
Lo miro. Tiene la barba rara, como con lamparones sin pelo. Antes de que le pregunte qué demonios pasó, me dice, un poquito nervioso quizás:
- “¡NO te pongas nerviosa! ¡Está todo bajo control! Mirá, te quise dar la sorpresa de dejar todo limpio, fui a La casa del control remoto y como iban a tardar mucho en arreglar el control de la tele, directamente compré uno nuevo, pero no te preocupes porque me salió barato, setentaypico de pesos pero es el original. Y después me quise afeitar y como siempre decís que dejo los pelos en la pileta me puse en la ducha, pero cuando hice correr el agua sin querer tapé el desagüe con los pelos y después lo quise destapar con la sopapa y no sé, empezó a salir agua por la rejilla y no sé, estoy limpiando pero ahora no sé… sigue saliendo, ¡pero vos no te preocupes mi amor eh, que yo ahora sigo pasando el trapo! ¿Cómo me quedó la barba? No hay espejo así que me pasé la maquinita sin mirar porque quería, ah, eso, ¿Vamos a comer afuera?”
- “¿Por qué estás desnudo?”
- ” No me acuerdo.”
Agosto 13, 2008 at 12:53 pm
juaa Elen, me alcancé a asustar, que el Chango no se nos vuelva perfectico que el blog se nos va al carajo. Igual, aunque le termino saliendo todo medio como el culo, el titulo de tu post lo resume perfectamente.
A mi me compró con el detalle de las monedas, soy refan de tu Chango, y de tí ni hablar.
Agosto 13, 2008 at 1:02 pm
Jaja, buenisimo! Pobres, ellos intentan, pero nunca les sale bien del todo. Son hombres. Pero los queremos igual. No me digas que no te dio ternura pobrecito, que le salio el agua por todos lados! y el queria hacer las cosas bien. Al mio le pasa igual cuando quiere hacer todo, siempre destiñe la ropa, o inunda la cocina. Pero son tiernos! Me encanto saber que el mio no es el unico que intenta y falla, y que llenarles la cabeza y romperles las pelotas en algun punto tiene su beneficio… solo resta esperar el dia que les salga todo completito y bien… llegara ese dia? Saludos!
Agosto 13, 2008 at 2:23 pm
El chango tiene episodios muy Homero Simpson
Agosto 13, 2008 at 3:17 pm
Simplemente maravilloso. La pregunta y la respuesta del final: sublimes.
Agosto 13, 2008 at 3:21 pm
Elen!!!!
No puedo parar de reirme!!!
Mi compañera me mira en la ofi (decí que ella sabe del blog y está tan enganchada como yo… pero nunca comenta!)
Pobre Chango…
Esta vez, se merece un mimo… Es como vos decís… Lo que vale es la intención!!!
Agosto 13, 2008 at 3:24 pm
Brillante!
Agosto 13, 2008 at 3:29 pm
Pero Elen, estaba desnudo por que estaba preparado para que le agradecieras por todo lo que habia hecho bien! Sos una grosa!
Agosto 13, 2008 at 3:30 pm
Si nos saliera todo bien no causaríamos tanta ternura, y de paso, no les arracaríamos alguna que otra sonrisa…
Agosto 13, 2008 at 4:06 pm
Que sexy el morocho eh!
Agosto 13, 2008 at 4:10 pm
elen… ese muchacho te tiene miedo…
Agosto 13, 2008 at 5:10 pm
Ah, noooooooo… Queremos sangre… Contá qué pasó con el carnicero
Agosto 13, 2008 at 5:15 pm
NOOOOO este blog está cada vez mejor!!!!!!!!!!!
Agosto 13, 2008 at 7:19 pm
setentaypico de pesos pero es el original
El dinero compra la felicidad…
Agosto 13, 2008 at 9:44 pm
Elen las historias en los baños son lo máximo. Recuerdo una el primer mes que empezamos a vivir juntos mi marido y yo. Estaba muy ama de casa lavando los platos y empiezo a sentir una baranda infernal a chamuscado. Sigo el olor con la nariz y llego al baño y en la esquina todo prendido fuego. El muy tarado habia dejado el toallon pegado a la bombilla “sin querer”. Cuando yo, me llevo el toallon incendiado a apagarlo a la bacha de la cocina me grita enardecido de la bronca: “Sho no tuve la culpaaaaaaaaaa” Ahora con dos años de entrenamiento, perdon…convivencia ya hasta el solito saca la basura. Paciencia!
Agosto 13, 2008 at 11:18 pm
Bueno viendo lo del control remoto no vas a terminar como la pelicula de aquella vez….
Que grande el chango dandote una mano…..como puede, pero mano al fin…
Genial Elena como contas las cosas!!
Saludos
Agosto 14, 2008 at 9:15 am
muy bueno el post!!
Agosto 14, 2008 at 11:37 am
Samis, buenisima tu frase “años de entrenamiento…”… eso quiere decir que lo puedo seguir entrenando a ver si surte efecto algun dia… gracias!
Agosto 14, 2008 at 3:06 pm
me mató el final “no me acuerdo” =P
Agosto 14, 2008 at 3:24 pm
jajajja
Bueno Elen, a esta altura te merecés todo lo que te pasa. Lo bueno y lo malo. Y lo malo y lo malo y lo malo y lo malo y así jajaja
Espero no cruzarlos nunca porque no voy a parar de reirme y no creo que les caiga muy bien jajaja
Agosto 14, 2008 at 4:38 pm
1- Sí, es cierto. De otra dimensión.
2- El chango será cualquier cosa, pero a mí nuuuunca me sorprendieron con casa-limpia,snif.
Agosto 14, 2008 at 6:40 pm
me encantó el comentario de Samis… me lo imagino tal cual…
Agosto 15, 2008 at 12:15 am
Nena no te quejes… llegas a tu casa y tenes a tu chongo en bolas, deja de lado tu avaricia y tu histeria por el orden y dedicate a pasarla bien.
(ESTO TODOOOO DICHO CON ONDA, POR QUE ME ENCANTA EL BLOG)
Saludos…
Agosto 15, 2008 at 12:15 am
jajajajajajja
primero
lo mato
después lo beso por tierno
Agosto 15, 2008 at 1:54 pm
jajajjaja tu chango se pasó.
Creo que nos ablandan cuando hacen estas cosas.
Agosto 15, 2008 at 10:47 pm
Ay Elen, acabo de ver que mencionaste a las amigas de 1.70 y jean 34 del novio!!! Por dios GRACIAS!!!! Alguien lo tenía que decir!!! Me siento mitad bien por hallarme en tu relato, y mitad mal porque mientras te leí me comí UNA TORRE de cereales nesquik con leche entera y quedo todavía más lejos de “las chicas”. Besito.
Agosto 16, 2008 at 9:49 pm
Jajja
Excelente post!
Operó en mi una especie de efecto consolador (perdon, se me escapo): si hay algo para lo cual vale la pena estar sola, es para no encontrarse con semejante escena en el baño.
=)
Agosto 17, 2008 at 2:58 am
Bueno, che, no es para tanto, un desperfecto menor… el problema era que no se acordaba por qué estaba desnudo!
Agosto 19, 2008 at 5:57 pm
Bueno, yo lo besé y me reí, pero nunca supe por qué estaba desnudo…