¿Cuánto debemos saber sobre la vida cotidiana del otro? ¿Necesitamos manejar todos sus horarios, conocer a todos sus contactos, estar al tanto de cada uno de sus movimientos? ¿Para qué?
Cuando mi mamá recién comenzaba a salir con su actual pareja, todas las semanas sin falta entraba en una especie de crisis paranoica cuando su novio, por alguna razón desconocida e imprudente, no contestaba su celular.
Ella asumía sin más que él la estaba engañando con el felino más vulgar, andrajoso y oxigenado de la ciudad y juraba, a los gritos, que jamás volvería a confiar en un hombre y menos en uno con semejante prontuario.
Con el tiempo él se fue acostumbrando a tener prendido el teléfono, y ella se fue convenciendo de que él había dejado atrás sus épocas de parrandero incontrolable para emprender una vida romántica y confortablemente rutinaria junto a ella y dejó de perseguirlo.
Mi padre, en cambio, es todo lo contrario. Jamás le pregunta a su nueva
esposa qué hizo en todo el día ni con quién estuvo. No sólo no es celoso, sino que no necesita tener ningún control sobre la vida de su mujer, aunque siempre, siempre avisa a qué hora llegará de trabajar para que ella corra su auto para dejarle lugar en la cochera y tenga listos unos mates calentitos y unas medialunitas.
Sucede que la necesidad de poseer este tipo de información obedece a dos propósitos. El primero tiene que ver con los celos, mientras que el segundo sencillamente se debe a una preferencia por una organización práctica de la vida. Mi madre responde al primero, claro, mientras que mi padre se inclina por el segundo.
En mi caso, mi control sobre los horarios del Chango se relaciona con fines pragmáticos. Pregunto una y mil veces a qué hora vendrá a la noche, porque detesto que se enfríe la cena, me molesta comer tarde, me irrita tener que esperar y no soporto la impuntualidad. Lo mismo hago con sus actividades de fin de semana. Que haga lo que quiera, cuando quiera y con quien quiera, pero que me diga a qué hora estará en casa para tener mi trabajo de la semana adelantado y estar bañada y perfumada para poder echarme en el sillón con él y garrapatearlo.
A él, por su parte, no le interesa demasiado a dónde voy o a qué hora vuelvo. Sólo exije saber con quién. Pide nombre y completo y ocupación de todas mis compañías, y a veces quiere vetar a alguno porque es “un buitre que espera que me descuide para pirulearte“. Es lo mismo una salida de sábado a la noche que un café a dos cuadras del laburo a las seis de la tarde, siempre y cuando él tenga los datos personales de la gente que estará conmigo.
Ya sea por celos o por simple organización, lo cierto es que cada uno necesita saber ciertas cosas de la vida de su pareja para alimentar sus obsesiones personales; y esto no tiene nada de malo, siempre y cuando
sepamos que a cambio deberemos ofrecer lo mismo a cambio sin chistar.
Así que cuando el Chango pregunta, yo le cuento, e incluso le hago una
mini biografía de todos mis amigos para que él se quede “tranquilo”, de la misma manera que él respeta mi neurosis aunque odie tener que calcular cuánto va a tardar el colectivo o cuántos puestos de revistas puede mirar embobado camino a la parada.
Noviembre 24, 2008 at 9:58 am
Yo soy igual a tu mamá, y tengo un poquito de tu papá. Me genera mucha desconfianza que mi novio no me atienda el celular, aunque esté en la casa de la madre. Y también detesto que se enfríe la comida, con lo cual él ya se acostumbró a mandarme el parte de a qué hora llega cada vez que va a entrenar o se queda hasta más tarde en el laburo. Igual es como vos decís… si uno exige, hay que dar lo mismo a cambio.
Besos!
Noviembre 24, 2008 at 10:00 am
Soy mas parecida a tu mama que a vos y a tu papa, pero de a poco voy cambiando el modus operandi.
Quizas porque me siento mas segura, quizas porq entiendo que se la pasa mejor cuando uno esta relajado. Pero seguramente lo que mas tiene que ver con este cambio es entender que cuando uno esta en una relacion, necesariamente tiene que confiar. Si no, no tiene sentido siquiera intentarlo.
Noviembre 24, 2008 at 11:45 am
Uff que identificada me siento!… existira algun GPS de personas?? si existe que alguien me pase la data!! porque con el celular no me alcanza!
Llamo mil veces (aunque este apagado) y me hago la cabeza exactamente igual que tu mama, odio no tener el fin de semana organizado y odio no conocer a la gente con la que sale. Tambien odio que llegue tarde y se enfrie la comida… en fin… soy una desquiciada en el tema.
El, el no tiene problemas, le da igual si tengo o no celular (nunca llama), si llego tarde, si salgo con minas o pibes, de noche o de dia… nunca pregunta nada. Yo le cuento igual, porque no puedo con mi genio y pienso que si le cuento no va a pensar nada malo (pero el no piensa nada, ni bueno ni malo)…
En fin, tema que da para mucho, pero si alguien tiene un GPS yo quiero uno!
Que bueno que tu chango acepte tu neurosis, el mio no hace nada a cambio de dejarme tranquila… es mas… me trata de loca de mierda… sera que tengo demasiadas neurosis??
Saludos!
PD: un saludo a mi psicologa que si lee esto se suicida!
Noviembre 24, 2008 at 11:57 am
Me encantó el post. Y para decir algo al respecto, creo que tiene mucho que ver con la actitud de nuestra pareja, novio o titulo que quieran darle. Si su forma de tratarme cambia y ese cambio se prolonga en el tiempo, capaz que empiece a pensar cosas raras, sino, cuando todo está como siempre, normal y relajado, cuando cierra la puerta de casa es dueño absoluto de sus actos, se respetan espacios y no me importa mucho que haga ni con quien. Solo me centro en su actitud para conmigo. Cero pregunta, cero hinchar con problemas inventados o imaginarios.
saluditos
Noviembre 24, 2008 at 12:16 pm
uno aprende de sus errores del pasado…
y en mi feliz pareja…ya no controlo nada, prefiero no saber NADA…solo si la paso bien…
Noviembre 24, 2008 at 12:24 pm
1. Odio el celular y lo que genera en los celosos obsesivos (el 80% de mis parejas y ex) y casi diría en el 90% de la humanidad.
2. Yo también me inclino por la practicidad más que el control.
3. Sumo “garrapatear” y “pirulear” a mi lista de verbos predilectos.
saludos!
Noviembre 24, 2008 at 1:00 pm
Yo jamas he desconfiado del paradero de ningún novio/chongo, si no me atendían el celular siempre asumí que eran igual colgados que yo que jamás lo escucho y siempre me quedé perfectamente tranquila con sus explicaciones por más excéntricas que estas fueran.
Me deben haber cagado de lo lindo.
Noviembre 24, 2008 at 7:03 pm
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cuestión de practicidad totalemente de acuerdo!
odio tener q esperarlo a tal hora y el tipo no llega!
eso si…no quiero nunca tener q revisarle el celu xq de eso nooooooooooo se vuelve…
y no es vida!
la confianza 100 x 100 hasta q se la mande…
y ahí si … chau chau adios…
Noviembre 24, 2008 at 9:53 pm
Nunca le hables de mi (?)
Noviembre 24, 2008 at 11:01 pm
Concuerdo con lo de las minibiografías, además yo tengo varios amigos varones así que son necesarias. Por suerte las mías son verdaderas.
Noviembre 25, 2008 at 6:56 am
Muy bueno!!!! Yo soy como vos y tu papa… cero control…cero problemas… total disfrute… Eso si… espero que si me paso de rosca con la confianza, use forro.
Si no contesta el celular, lo primero que pienso es que tuvo un accidente (soy fobica)tal vez el prefiera que piense que esta con otra mina, pero en el fondo, “me” tengo confianza.;)
Noviembre 25, 2008 at 9:49 am
Lola:
A mi me pasa lo mismo que vos: o pienso que están distraidos o que tuvieron un accidente. Lo del gato jamás se me cruza por la cabeza.
Noviembre 25, 2008 at 11:28 am
Al principio era un tema muy complicado: el demasiado independiente y yo absorvente hasta lo insoportable.
Ahora esta todo mejor, uno se va acostumbrando: el me avisa mas o menos a que hora llega, y yo casi no lo llamo en todo el dia. Esta bueno, pero es dificil lograr el equilibrio entre dos personas tan diferentes
Beso!
Noviembre 28, 2008 at 8:36 am
creo que es algo que viene incorporado al sistema neurologico del hombre… no lo aprenderan jamas.. jamas…
Un beso